CARAVANING: UN REGALO PARA MARCO Y CHARLIE

¡Buenas! Esta semana voy un poco liada con el peque y el tiempo se me ha pasado volandoooo. Y, efectivamente, el blog ha quedado a un lado por unas horas. Pero aquí estoy. Con mucha ilusión de hablaros en este post. Un post especial porque es nuevo para toda la familia: ¡nos hemos comprado una caravana!. Y aunque mi ilusión es tunearla al más estilo Pinterest, de momento hemos hecho la primera escapadita con cuatro detalles que le he puesto… y este es el resultado. Es una caravana pequeña, con unas literas a un lado, un baño y cocina en el medio (uno en cada lado, claro) y la mesa-comedor que se convierte en cama de matrimonio. Nos hizo mucha ilusión cogerla porque es de la marca “Jazz”, algo que suena mucho en casa porque mi marido es saxofonista. Así que entendimos que era un mensaje. Un mensaje muy claro.

DSC01399DSC01429DSC01430DSC01431Y el mensaje era fomentar y vivir intensamente eso del “slow family living” o “slow parenting”, porque como ya afirmó Carl Honoré “La vida no es una carrera, es un viaje, un descubrimiento para hacer juntos”. Porque es muy importante tener una actitud de vida que se fundamente en una crianza pausada, una educación calmada que permita a los niños vivir más despacio y disfrutar de cada etapa. Al menos, intentarlo. Para que así,  ellos se sientan más tranquilos, más libres para explorar el mundo a su manera, más seguros.

DSC01560IMG_6278Y es que hemos comprobado que viajar en caravana es estar juntos. Muy juntos. Y hemos pasado tiempo unos con otros. Y el tiempo es importante, tanto la calidad como la cantidad, para entregarnos a ellos sin prisas, hablar con ellos, darles explicaciones, observarles. Bajar a cero el estrés, comer juntos, hablar, reforzar vínculos, jugar a cosas sencillas…

DSC01404DSC01420DSC01438En resumen, casi no hacer nada. Realmente, ¿qué problema hay en pasar tiempo en pausa? Hoy en día, la gente criminaliza los momentos de inactividad o tiempo muerto; necesitan hacer, hacer y hacer más. Y no saben que dedicarse simplemente a pensar, a terrear o a dejar que los rayos de sol te atrapen en una hamaca colgante es un regalo que no se puede pagar.

E ir de camping te permite todo eso. Este fin de semana pasado estuvimos en la Fageda d’en Jordà, en Olot. Un camping en medio del bosque con todas las prestaciones de la naturaleza. Nuestro retoño (y nuestro perrito Charlie) encontraron allí su entorno. Su marco para el desarrollo de la creatividad. Sí, Marco iba descalzo, se ensució, experimentó con texturas nuevas y vivió sensaciones que jamás olvidará. Lo vimos. Nos dimos cuenta que nuestro hijo necesita el entorno natural para impulsar su desarrollo. Creció. Este fin de semana cambiaron cosas en él. A través de esta experiencia ha descubierto lo que es la intuición, la imaginación (si lo hubierais visto haciendo la croqueta en la hierba o haciendo agujeros en la arena…), la creatividad y la libertad. Ha jugado hasta caer rendido y ha probado cosas nuevas (los famosos yogures de la cooperativa de la Fageda).

DSC01432DSC01436DSC01440DSC01544DSC01547DSC01549Conectó con la vida, con él mismo y con nosotros. Pero no sólo él. Estar en medio de la naturaleza hace que todo fluya entre todos. Nos ha ayudado a coger fuerzas y energía. En Olot, bueno en sus bosques de hayas, nos hemos calmado, hemos intentado combatir el estrés (era la primera vez que salíamos en caravana y alguna traba ha habido), hemos paseado, “dormido” y hemos reído. Mucho.

 

 

 

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