MARCO Y EL AGUA

Marco siempre ha tenido una conexión especial con el agua. Por eso, hacía tiempo que quería hablar de ello… y justo la semana pasada empezamos a llevarlo a la piscina. Y el éxito fue brutal. Creo que hay niños a los que les gusta el agua (y el baño) y niños a los que no. Y nuestro retoño es de los que alucina.

Y aunque hemos tardado un poco en llevarlo a “nadar”, creo que no hemos hecho tarde. Nos daba un poco de miedo porque llevarlo tan pequeño en pleno invierno… pero ya está. El buen tiempo ya está aquí y aunque el aprendizaje sea diferente de si hubiera empezado con dos meses, los ejercicios que hacemos nos servirán para fortalecer el vínculo que tiene con el agua.

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¿Y por qué es importante el agua para los bebés? Pues el agua es un instrumento de enriquecimiento básico del niño desde los primeros meses de vida extrauterina. La natación para bebés es una experiencia afectiva, recreativa, placentera y estimulante. Evidentemente, poco tiene que ver con el nadar, ya que este planteamiento no se puede lograr hasta los 4 ó 5 años. Antes de esta edad los niños son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación.

Así que el primer contacto con el agua debe ser mediante el juego, como todo en esta edad. Por ello, es importante ofrecer a los pequeños materiales para jugar: botellas sensoriales, regadoras, palas, churros, pelotas, canciones…

“Todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando”

Francesco Tonucci

Y en el agua jugamos todos. Nos metemos los tres en la piscina e intentamos crear un ambiente suave y tranquilo, relajado y con mucha paciencia por parte nuestra. Porque en nuestro caso, a nuestro bebé le da por mover todas sus extremidades y músculos cuando está dentro del agua. Pero se siente seguro. Y feliz.

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Y mientras tanto, el ejercicio acuático le estimula todo el aparato locomotor y los sentidos. Tanto es así, ¡que creemos que cuando salió de la piscina se nos había hecho mayor! Pero también es beneficioso para el aparato respiratorio y para el corazón y para reforzar el vínculo emocional entre nosotros. Sí, estamos todos felices y relajados dentro del agua. Y estamos juntos.

Así que, nuestro objetivo no es crear el mejor nadador del mundo mundial sino enseñarle a disfrutar de otro medio y a ser capaz de sobrevivir en él. Por ello, nuestros ejercicios se basan en movernos a través del agua, sumergirnos, activar las piernas, tirarnos desde distintas superficies, girar, flotar…

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Para hacer un resumen de los beneficios que aporta la actividad en el agua en los bebés, sabemos que:

– Ayuda al desarrollo psicomotor: los bebés encuentran en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos. A muy temprana edad comienzan a tener nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que redundará en una mayor coordinación motriz.

– Fortalece el sistema cardiorrespiratorio: la natación fortalece el corazón y los pulmones.

–  Ayuda al sistema inmunológico.

– Aumenta la capacidad de aprendizaje: está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.

–  Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: se comparten situaciones ricas y profundas que no sucederán de otra forma pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación.

– Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo: desarrollándose como personas y su entorno de una forma natural.

– Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia.

– Ayuda al bebé a relajarse y a sentirse más seguro.

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PRIMERA MESA DE EXPERIMENTACIÓN: PASCUA

Hola! ¿Qué tal han ido las mini vacaciones que tanto necesitábamos? Nosotros hemos aprovechado para desconectar a tope y recargar pilas.

Así que hoy os traigo un post súper chulo con una actividad que tenía muchas ganas de hacer con mi hijo. Son las conocidas mesas de experimentación. Sí, parece otra moda de estas que tanto hacen las mamis Pinterestianas pero es realmente una actividad preciosa y maravillosa.

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Y entonces, ¿qué es una mesa de experimentación? Pues no es más que un espacio creado por un adulto y que se visibiliza a través de una mesa o recipiente y diversos materiales y herramientas cercanos. Es un lugar que despierta la curiosidad de los peques que lo perciben como un cajón de sorpresas, ya que cualquier cosa que se pone en su interior puede resultar atractivo. Las también conocidas como cajas sensoriales permiten a los niños potenciar sus sentidos, desarrollar su motricidad, concentración e imaginación, considerándose una actividad terapéutica que aporta tranquilidad y relajación.

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Y es que el desarrollo sensorial es uno de los alimentos base de todo peque de entre 0 y 6 años. Algunas veces es el mismo niño quien se lo proporciona encontrando a su alrededor los elementos necesarios de aprendizaje y otras veces podemos crear el ambiente que le proporcione nuevas sensaciones. Y de una manera fácil y sencilla: a través del juego. Que es a través del cual los niños ensayan nuevas habilidades, exploran su imaginación y creatividad, y entablan relaciones con las demás personas generándose un vínculo emocional de aprendizaje y diversión.

Así que cuando como padre no se te ocurre ningún juego, este es perfecto. Porque como su buen nombre indica están pensadas para que los niños investiguen y manipulen a partir del material que los adultos escogemos y ponemos en ellas. Y pueden ser cosas muy sencillas: agua, recipientes, pipetas, piedras, paja, plumas, maderas… y ellos mismos estarán aprendiendo conceptos, leyes, pesos, temperaturas, texturas, volúmenes, colores… mientras  desarrollan su motricidad fina y gruesa, perfeccionan el vocabulario y manipulan libremente.

En nuestro caso, hemos empezado con la temática de Pascua pero evidentemente no tiene que ser lo primero que se les muestre. Y es que el momento para empezar con las mesas de experimentación va a ir con el desarrollo de cada niño (y de la época en que haya nacido, claro), pues merece la pena trabajarlas cuando el pequeño ya se mantiene en pie.

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Como podéis ver en las imágenes, todos los materiales escogidos, promovían el trabajo del que os he hablado más arriba: poner los pompones dentro de los boles, apretar con los dedos las pinzas, coger las plumas y hacer caricias, relacionar formas, tocar nuevas texturas, notar los pesos… y todo relacionado con el momento estacional que nos pertoca. Para que así el pequeño vaya relacionando tiempo con momentos.

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Realmente todo un éxito y un rato precioso de concentración y diversión para nuestro bebé.

CARAVANING: UN REGALO PARA MARCO Y CHARLIE

¡Buenas! Esta semana voy un poco liada con el peque y el tiempo se me ha pasado volandoooo. Y, efectivamente, el blog ha quedado a un lado por unas horas. Pero aquí estoy. Con mucha ilusión de hablaros en este post. Un post especial porque es nuevo para toda la familia: ¡nos hemos comprado una caravana!. Y aunque mi ilusión es tunearla al más estilo Pinterest, de momento hemos hecho la primera escapadita con cuatro detalles que le he puesto… y este es el resultado. Es una caravana pequeña, con unas literas a un lado, un baño y cocina en el medio (uno en cada lado, claro) y la mesa-comedor que se convierte en cama de matrimonio. Nos hizo mucha ilusión cogerla porque es de la marca “Jazz”, algo que suena mucho en casa porque mi marido es saxofonista. Así que entendimos que era un mensaje. Un mensaje muy claro.

DSC01399DSC01429DSC01430DSC01431Y el mensaje era fomentar y vivir intensamente eso del “slow family living” o “slow parenting”, porque como ya afirmó Carl Honoré “La vida no es una carrera, es un viaje, un descubrimiento para hacer juntos”. Porque es muy importante tener una actitud de vida que se fundamente en una crianza pausada, una educación calmada que permita a los niños vivir más despacio y disfrutar de cada etapa. Al menos, intentarlo. Para que así,  ellos se sientan más tranquilos, más libres para explorar el mundo a su manera, más seguros.

DSC01560IMG_6278Y es que hemos comprobado que viajar en caravana es estar juntos. Muy juntos. Y hemos pasado tiempo unos con otros. Y el tiempo es importante, tanto la calidad como la cantidad, para entregarnos a ellos sin prisas, hablar con ellos, darles explicaciones, observarles. Bajar a cero el estrés, comer juntos, hablar, reforzar vínculos, jugar a cosas sencillas…

DSC01404DSC01420DSC01438En resumen, casi no hacer nada. Realmente, ¿qué problema hay en pasar tiempo en pausa? Hoy en día, la gente criminaliza los momentos de inactividad o tiempo muerto; necesitan hacer, hacer y hacer más. Y no saben que dedicarse simplemente a pensar, a terrear o a dejar que los rayos de sol te atrapen en una hamaca colgante es un regalo que no se puede pagar.

E ir de camping te permite todo eso. Este fin de semana pasado estuvimos en la Fageda d’en Jordà, en Olot. Un camping en medio del bosque con todas las prestaciones de la naturaleza. Nuestro retoño (y nuestro perrito Charlie) encontraron allí su entorno. Su marco para el desarrollo de la creatividad. Sí, Marco iba descalzo, se ensució, experimentó con texturas nuevas y vivió sensaciones que jamás olvidará. Lo vimos. Nos dimos cuenta que nuestro hijo necesita el entorno natural para impulsar su desarrollo. Creció. Este fin de semana cambiaron cosas en él. A través de esta experiencia ha descubierto lo que es la intuición, la imaginación (si lo hubierais visto haciendo la croqueta en la hierba o haciendo agujeros en la arena…), la creatividad y la libertad. Ha jugado hasta caer rendido y ha probado cosas nuevas (los famosos yogures de la cooperativa de la Fageda).

DSC01432DSC01436DSC01440DSC01544DSC01547DSC01549Conectó con la vida, con él mismo y con nosotros. Pero no sólo él. Estar en medio de la naturaleza hace que todo fluya entre todos. Nos ha ayudado a coger fuerzas y energía. En Olot, bueno en sus bosques de hayas, nos hemos calmado, hemos intentado combatir el estrés (era la primera vez que salíamos en caravana y alguna traba ha habido), hemos paseado, “dormido” y hemos reído. Mucho.

 

 

 

NUESTRO LUGAR FAVORITO

¡Hola! Hoy os quería hablar de un lugar muy especial para nosotros. Y aunque no es un lugar típicamente kids-friendly, para nosotros es el lugar perfecto. Y me refiero a que no por ello no es posible ir con bebés. A veces (o siempre), cuando te conviertes en papá/mamá te repiten que ya nunca vas a hacer lo que antes hacías. Y yo, a estas personas, les digo que se equivocan. Haces las mismas y más.

Por eso, hoy os hablaré de Collioure. Collioure es y será mi lugar. Desde muy joven sentí atracción por esta perla de la costa Bermeja, en la comarca del Rosellón. Es un pueblito pintoresco lleno de historia y cultura y aun recuerdo cuando mi profesora de literatura nos hablaba de este lugar: le brillaban los ojos. Así que mis padres decidieron llevarme. Y me encandilé. Soñé una y otra vez con ese hotelito forrado de glicinas. Me veía paseando lentamente, sumergiéndome con alguien en sus rincones. Y es que hay tantos lugares para ver, tantas historias escondidas a puertas cerradas.

Pero ese primer viaje en coche con mis padres marcaría, realmente, mi vida para siempre. El destino hizo que conociera al que hoy es mi marido. Y allí, en Collioure, hicimos nuestra primera escapada. Era invierno, hacía un frío que te pelabas. El aire cortaba la respiración pero ese ambiente que tiene el pueblo hacían que se te olvidara todo. Estaba viviendo mi pequeño cuento de hadas.

Y no se acabó aquí. Hemos estado cada año. En las mismas fechas. Hemos recordado qué hacíamos o cómo estábamos el año anterior. Hemos descubierto rincones nuevos. Hemos repetido fotos. Y cada año ha sido diferente, pero quizás, mejor que el anterior.

Y es que en Collioure no sólo hicimos nuestra primera escapada romántica… En esa playa, la que recuerdo y recordaré toda la vida, David me pidió que me casara con él. Sí, era pronto. Muy pronto. Y la playa estaba desértica (además era invierno y el frío cortante seguía allí…). Pero nuestro perrito tenía que salir a pasear. Y mientras él correteaba por la playa a sus anchas (bueno, no tan anchas porque estaba rompiendo mi mochila…) me encontré prometida con el único hombre de mi vida.

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El siguiente año fuimos con la inocencia de ir a “fabricar” a nuestro retoño. Pero ya se sabe, ellos llegan cuando quieren… Aunque fue bonito intentar imaginarlo…

También hemos ido el año que sí estaba embarazada. Y finalmente, hemos estado toda la familia. Lo que siempre había soñado. Mi marido, mi perro, mi hijo y yo. En Collioure. Deseaba tanto enseñarle a mi hijo el faro, la pequeña iglesia en la roca, el castillo real al borde del mar, el puerto con sus barcas típicas, las pequeñas playas de guijarros, las terrazas de los cafés, la ciudad vieja con fachadas de colores y el característico campanario con su cúpula rosas, la tumba de Antonio Machado, el mercadillo del domingo, el molino, los jardines… toda esa estampa tan perfectamente bonita que a mí me había ayudado tanto a desaparecer. Aunque hoy, mientras escribo este post, no acabo de ver claro si Collioure me ha servido para perderme y alejarme de los problemas o a encontrarme conmigo misma, con mi yo más profundo. Y descubrir otros deseos que están demasiado lejos de toda realidad.

De todas formas, aconsejo viajar a este lugar en familia. Nos alojamos en un hotel-apartamento precioso, con vistas directas a la playa central, hay cocina, todo lo necesario para los bebés, piscina… Y se llega en un par de horas desde Barcelona. Es un viaje en familia perfecto para descansar, desconectar y disfrutar de unos con otros.

Espero que os haya gustado la propuesta de viajar en familia de hoy, aunque lleve carga sentimental.

Nos vemos la semana que viene, ¡muchas gracias por estar ahí!

 

Primera “Fira del Nadó” de Canet de Mar

El domingo pasado os conté por Instagram que se celebró en Canet de Mar la Primera Fira del Nadó, de la mano de la asociación Lactamar Prolactancia.

Durante la jornada, disfrutamos de ponencias, talleres, actividades para embarazadas, madres, padres y bebés y también para los hermanos más mayores. Así pues, se delimitaron diferentes espacios con funciones diferentes: en una de las aulas de la Escola de Teixits de Punt se hicieron ponencias y mesas redondas; se acondicionó una sala donde se impartieron talleres íntimos y familiares; al aire libre se podía disfrutar de una feria de artesanos con paraditas de diferentes temáticas pero orientadas todas al embarazo, bebés y niñ@s. Finalmente, se hicieron sorteos, intercambios de productos, cuentos, chocolatada, exposición de fotografías, zona de juego blando…

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Cabe destacar, de toda la feria, la ponencia del pediatra Carlos González, quién dio inicio a todo el día y nos alimentó con sus sinceras y llanas palabras. Habló de alimentación complementaria, de amamantar, de querer, de respetar. Quizá no hay ninguna fórmula mágica para ser la mejor madre del mundo mundial pero todas nos fuimos de la charla con la certeza de que no hay mejor decisión que la tomada con amor y respeto.

Poder tener a Carlos González tan cerca (mi marido estuvo un buen rato hablando con él) ha sido algo increíblemente bonito. Escucharlo nos ha aportado serenidad y unión en casa. Así que estamos eternamente agradecidos por el trabajo que han hecho las mamis que forman la junta de Lactamar.

También había la parte más solidaria de ser mamá: el Banco de Leche Materna, donde mamis que tienen más producción de los que su pequeño consume pueden dar este excedente para que se puedan beneficiar los bebés prematuros de bajo peso.

En resumen, fue un día espectacular, lleno de emociones, un día que unió más a las mamis que formamos Lactamar y donde cada una de nosotros puso de nuestra parte. Había decoradoras, fotógrafas, administradoras, bailarinas (¡sí, cerramos la fiesta con un baile de porteo!), diseñadoras (cabe destacar el papel de Laia, quien diseño los trípticos, folletos, pósters, y app), asesoras…

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¿Y qué es Lactamar Prolactancia? Pues se trata de una asociación sin ánimo de lucro que da soporte a la lactancia materna y ayuda a todas las madres con actividades y asesoramiento a entender mejor cómo alimentar a un bebé. Además, hay grupos de soporte presenciales guiados por asesoras formadas, tanto en Canet de Mar como en Arenys de Munt.lactamarSi todavía no seguís a Lactamar no dejéis de hacerlo, sobre todo si sois mamás o vais a serlo en breve. Os podéis apuntar a los encuentros semanales en cualquier momento y “hacer tribu” mientras conoces el grandiosísimo abanico de la maternidad.

Gracias por leerme, ¡hasta el jueves!

TALLER PARA BEBES EN EL AUDITORI DE BARCELONA

Cuando el pequeño descansa (muy pocas y raras veces) aprovecho para escribir los posts que tanto me gusta compartir. Hoy traigo una actividad preciosa organizada por el Auditori de Barcelona.

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El pasado 15 de octubre asistimos a un taller musical para bebes donde ayudan a los más pequeños y a sus papás a compartir la vivencia y a disfrutar exclusivamente de la música. Es una actividad íntima y deliciosa donde un grupo reducido de bebes, junto con sus padres, realizan un conjunto de actividades sensoriales con un hilo musical. Se trata de establecer un vínculo profundo con dicha música, de disfrutarla, de palparla. Una actividad práctica dirigida en todo momento donde la prioridad son los sentidos, estar con tu hijo, escuchar, escucharte, escucharlo.

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La actividad se hace en la acogedora sala de Alicia de Larrocha, toda de madera y donde la acústica ha sido adaptada para captar nítidamente todos los registros musicales, tanto acústicos como amplificados. La primera norma es andar descalzos. Los más pequeño gatean y raptan por el suelo resbaladizo de madera. Y entonces, suena un piano en directo. Y la actividad empieza. Cojines, pañuelos, pompas de jabón, lucecitas, palos de lluvia, picar de manos… todos en silencio escuchando cada nota, cada timbre, cada sonido. Y todo fluye. Descubres cosas de tu hijo que intuías pero que no habías corroborado. Los pequeños salen en paz, tranquilos. Y se constata una gran frase que descubrí hace poco del pintor Victor Vasarely:

 ” es mucho más importante experimentar la presencia de una obra artística que llegar a entenderla”

Y lo más bonito de esta actividad es que te reúnes con mamás y papás que previamente ya has conocido en la mañana musical para embarazadas, una experiencia inolvidable que incluye una charla sobre la importancia de la música durante el embarazo, un taller vivencial y de experimentación personal a través de actividades prácticas y un concierto muy especial para ti y tu bebé. Un concierto que marca el inicio del conocimiento de un conjunto de piezas musicales que se repiten en ambos talleres y que culminan con un concierto en la sala grande del Auditori con un concierto para niños.

Estas actividades crean unos grupos de trabajo que están conectados en todo momento por la organización, que se encarga de mandar información periódicamente para asistir a todas las propuestas.

Así que si estás embarazada o tienes un bebe de más de 6 meses y deseas vivir intensamente la música con tu hijo/a, vale la pena ir a disfrutar de una experiencia inolvidable en L’Auditori, un regalo cultural y de crecimiento personal para toda la familia.

¡Os aseguro que será realmente precioso!