MARCO Y EL AGUA

Marco siempre ha tenido una conexión especial con el agua. Por eso, hacía tiempo que quería hablar de ello… y justo la semana pasada empezamos a llevarlo a la piscina. Y el éxito fue brutal. Creo que hay niños a los que les gusta el agua (y el baño) y niños a los que no. Y nuestro retoño es de los que alucina.

Y aunque hemos tardado un poco en llevarlo a “nadar”, creo que no hemos hecho tarde. Nos daba un poco de miedo porque llevarlo tan pequeño en pleno invierno… pero ya está. El buen tiempo ya está aquí y aunque el aprendizaje sea diferente de si hubiera empezado con dos meses, los ejercicios que hacemos nos servirán para fortalecer el vínculo que tiene con el agua.

IMG_7811

¿Y por qué es importante el agua para los bebés? Pues el agua es un instrumento de enriquecimiento básico del niño desde los primeros meses de vida extrauterina. La natación para bebés es una experiencia afectiva, recreativa, placentera y estimulante. Evidentemente, poco tiene que ver con el nadar, ya que este planteamiento no se puede lograr hasta los 4 ó 5 años. Antes de esta edad los niños son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación.

Así que el primer contacto con el agua debe ser mediante el juego, como todo en esta edad. Por ello, es importante ofrecer a los pequeños materiales para jugar: botellas sensoriales, regadoras, palas, churros, pelotas, canciones…

“Todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando”

Francesco Tonucci

Y en el agua jugamos todos. Nos metemos los tres en la piscina e intentamos crear un ambiente suave y tranquilo, relajado y con mucha paciencia por parte nuestra. Porque en nuestro caso, a nuestro bebé le da por mover todas sus extremidades y músculos cuando está dentro del agua. Pero se siente seguro. Y feliz.

IMG_7812

IMG_7814

IMG_7824

Y mientras tanto, el ejercicio acuático le estimula todo el aparato locomotor y los sentidos. Tanto es así, ¡que creemos que cuando salió de la piscina se nos había hecho mayor! Pero también es beneficioso para el aparato respiratorio y para el corazón y para reforzar el vínculo emocional entre nosotros. Sí, estamos todos felices y relajados dentro del agua. Y estamos juntos.

Así que, nuestro objetivo no es crear el mejor nadador del mundo mundial sino enseñarle a disfrutar de otro medio y a ser capaz de sobrevivir en él. Por ello, nuestros ejercicios se basan en movernos a través del agua, sumergirnos, activar las piernas, tirarnos desde distintas superficies, girar, flotar…

IMG_7818

IMG_7821

Para hacer un resumen de los beneficios que aporta la actividad en el agua en los bebés, sabemos que:

– Ayuda al desarrollo psicomotor: los bebés encuentran en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos. A muy temprana edad comienzan a tener nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que redundará en una mayor coordinación motriz.

– Fortalece el sistema cardiorrespiratorio: la natación fortalece el corazón y los pulmones.

–  Ayuda al sistema inmunológico.

– Aumenta la capacidad de aprendizaje: está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.

–  Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: se comparten situaciones ricas y profundas que no sucederán de otra forma pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación.

– Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo: desarrollándose como personas y su entorno de una forma natural.

– Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia.

– Ayuda al bebé a relajarse y a sentirse más seguro.

IMG_7827.JPG

Anuncios

UN BUEN PADRE VALE POR CIEN MAESTROS

Mi marido y yo nos llevamos casi trece años. Y tengo que admitir que siempre tuve un poco de miedo a ir demasiado deprisa. Pero llegó un momento que me paré a pensar y vi que él era el que tenía que ser. Así que hoy le quiero dedicar este post, ya que esta semana ha sido el día del padre. Y aunque sé que esto hay que celebrarlo todos los días, siempre va bien que hayan fechas especiales que nos lo recuerden. Para por ejemplo, reflexionar.

Decirle que estamos agradecidos de que esté a nuestro lado. De que nos haya escogido como familia. De que sea tan guapo, listo, apuesto y moderno. Darle las gracias por ser un marido 10. Porque me empuja a soñar y a avisarme cuando me paso de frenada, porque me discute las cosas cuando me pongo cabezona. Porque simplemente me hace feliz y porque entiende que mi forma de demostrarle cariño es especial.

dsc01773.jpg

Y sobre todo, por empujarme a ser madre. Sí, él tenía unas ganas locas de ser padre. Y yo tenía un poco de miedo. Pero lo veía tan decidido… que nada de eso de que la paternidad le vendría grande se interpuso en mi camino. Y superó todas las expectativas. Sí, realmente es un padre 10. Pero no porque sí. Lo digo en serio. Y es que él SIEMPRE está. Sí, no sólo aparece perfecto en las fotos de Instagram. Mi marido fue quien se guardó los 15 días de la boda para estar al lado de su hijo en el momento de nacer. Mi marido se despertó en cada toma nocturna. Mi marido es mi papapanda preferido. Mi marido está todas las tardes con su hijo cuando vuelve de trabajar (y ha dejado de hacer muchas de sus actividades). Mi marido está con nosotros todos y cada uno de los minutos de los fines de semana (¡el pobre ya no puede ni tocar el saxo!). Mi marido portea desde el primer día, y le gusta dormir con su bebé (y yo babeo a litros). En resumen, él está SIEMPRE. Y de verdad.

DSC01788

DSC01793

DSC01794

Y eso, evidentemente, no quiere decir que sea el único marido y padre 10. Pero simplemente es lo que hace. Ser mi marido y el padre de mi hijo. Así que sí, benditos padres perfectos. Los que nos ayudan, los que nos cocinan, los que reciben nuestro cansancio, agotamiento y penas. Los que nos hacen sentir mejor porque están SIEMPRE a nuestro lado. Los que nos salvaron de los meses oscuros del postparto. Los que juegan hasta altas horas de la noche con sus cachorros, los que cantan con ellos, bailan, hacen música, hablan, leen cuentos… y tienen una respuesta preciosa de sus bebés: se abrazan todo el día, se dan besos, corren a encontrarse cuando están sin verse, juegan a llamarse por teléfono…

Y aunque convertirse en padres es duro, como pareja te hace cambiar y ya no estás tan juntito físicamente (es más espiritual, más de miradas, más penetrante), criar a un hijo, hacer algo tan maravillosamente grande, parece mágico.

DSC01798

DSC01799


Regalo para papá (camiseta Broom Broom + 2 coches) de Tutete

LA TRIBU

En este post quería hablaros de algo muy bonito que ha nacido esta semana en Canet de Mar, el pueblito donde vivimos. Y es que hemos creado La Tribu, un grupo de crianza donde nos encontramos madres, padres y bebés para compartir nuestras experiencias y vivencias.

9ea92efa-e63e-4ba4-add8-ffa02e096f52.JPG

La idea surge cuando ves que tu pequeño ha crecido suficiente y que las dudas acerca de la lactancia/alimentación van más allá del grupo de soporte a la lactancia, que en nuestro caso es Lactamar, y del que todavía dependemos y estamos infinitamente agradecidos. Podéis ver la feria del bebé que organizaron aquí. Así que, tres mamis nos reunimos y hablamos y nos motivamos para formar y apoyar madres con la lactancia ya instaurada. Nuestro objetivo es crear un grupo donde poder encontrar el apoyo y la información necesarias para poder seguir disfrutando de la lactancia más allá de los 6 primeros meses de lactancia exclusiva, así como crear un clima donde las madres puedan simplemente disfrutar de la compañía de otras madres que se encuentran en la misma situación o momento vital, las dudas e inquietudes de las que van más allá de la propia lactancia, al encontrarse esta consolidada.

thumbnail_IMG_6875

thumbnail_IMG_6874

thumbnail_IMG_6866

Así que tal y como indica su nombre, la Tribu es un espacio para compartir, para crecer, para divertirse y aprender unas de otras. Un espacio donde la prioridad es hacer de padres; tirar del sentido común, aquel sentido más instintivo, vital y mamífero. Aquel sentido que hace que la crianza no sea tan difícil, misteriosa y extraña, sino natural, reconocida y maravillosa.

Para resumir, en el grupo de crianza hay mucho interés porque las cosas se hacen  desde el corazón y hay un montón de adultos que nos ayudamos entre nosotros, compartimos nuestra vida con las demás familias y enriquecemos la crianza de los más pequeños con sus diferentes visiones del mundo.

En nuestro grupo habrá lo que cada familia le quiera poner: ideas, espacio, juegos y actividades hechos por nosotros. Pero también compartiremos risas, bailes, juegos y cuidados. Acompañamos a nuestros pequeños mientras descubren el mundo. Será una experiencia viva, real, cambiante, flexible donde los bebés se recrean en familia y los grandes aprendemos juntos.

Realmente es un acto de creatividad y amor. Doy fe. Mis mis amigas, Laia y Vane, a las que conozco desde hace poco pero con las que he creado un vínculo muy fuerte, han trabajado duro. Pero nos motiva más la idea de crear una tribu, una gran familia, una gran casa: acogedora, iluminada y de muchos colorines.

thumbnail_IMG_6881

MATERNIDAD Y FEMINISMO SIN FILTROS

Hoy me apetecía hablar de algo diferente. Algo muy mío. Llevo muchas semanas contando cosas alegres y parece que todo sea un camino de rosas. Hasta que te paras. Bajas el ritmo y reflexionas. Porque hoy es 8 de marzo. El Día Internacional de la Mujer. Y yo soy muy mujer. Siempre he sido luchadora. He buscado la equidad en todas partes. Porque sí. Porque soy una mujer competitiva y competente. Y ahora también soy madre. Y esto me ha hecho revalorar todo. Verlo distinto. Hoy no voy a hablar sobre conciliación, porque por suerte o por desgracia (mi sueldo es ridiculísimo) trabajo desde casa y concilio. Y mucho. Pero nuestro trabajo y esfuerzo nos cuesta.

Así que quería hablaros de mi experiencia como mujer y como madre. De cómo conseguir ser madre. Yo quería serlo. Y de hecho lo fui… tres veces. Me lo dijo la ginecóloga. La primera vez no llegué a conocer a mi bebé. Se perdió antes de llegar a la primera ecografía. Allí me empezaron a hablar de huevos vacíos y cosas extrañas. Nadie nos había explicado que esto pasaba. Yo tenía terror a quedarme embarazada con sólo mirar a mi marido y que todo fuera demasiado de prisa. Pero la vida, a veces, te hace parar. Te hace parar porque ya eres mujer.

La primera vez intenté entenderlo y pasarlo rápido; pero no lo entendí y el dolor, lejos de pasarse, se enquistó. De todas formas, el mundo esperaba que pasara rápido al siguiente nivel, que me saltara una etapa, rápidamente. Así que al cabo de dos meses de perder a mi bebé ya estaba “preparada” otra vez. Pero el hachazo fue mortal. Se le paró el corazón a la semana 10. Y todavía tuve que esperar una semana más para ver si lo podía expulsar yo sola. Y no pude. ¿Quién va a poder? ¿Quién va a querer? Así que me lo tuvieron que sacar. Entré triste y destrozada en la sala de partos. Y a mi lado, mientras me ponían la anestesia, escuché el llanto de un bebé que acababa de nacer. Pau, se llamaba. El mío no llegó a tener nombre. Y lo peor, es que mi ginecóloga se había roto la pierna y no pudo estar a mi lado ese día. Aunque me trataron bien. Estuve en maternidad una tarde. Y me fui a casa. Con las manos vacías.

Y todo esto pasó porque tenía que pasar. Porque ese bebé no tenía que nacer y era lo mejor. Porque era una cosa que le pasaba a todo el mundo. Porque, a lo mejor, estaba obsesionada en tener un hijo. Y así una detrás de otra. Y no tuve muchas posibilidades de dolerme. Aunque escuchaba y reía yo estaba rebelándome por dentro contra el mundo y contra todos. Era el segundo aborto en muy poco tiempo e iba con ventaja.

Y así me di cuenta de que el aborto es un tema tabú, triste, solitario. Son cosas que no se deben contar. Porque te hacen débil. Sin quererlo, había asumido la culpa de todo lo que me estaba pasando. Pero no es así. Pedir ayuda no te hace blanda. No es malo caer. Ni llorar. Ni hablar de lo que pasa en el interior de las caderas de una mujer.

Hay que pasar los duelos, señoras y señores. Hay que parar. Hacer las paces. A mí, todavía se me escapa algún lloro o me cabreo con el mundo. Pero cuando me quedé embarazada por tercera vez, el sólo hecho de pensar que podía perderlo me hacía más daño que perderlo en sí. E intenté bajar el ritmo. Meditar. Y decidí empezar a hablar de lo que nos ocurre. Decidí empezar a quitar oscuridades alrededor de las mujeres. Porque ese silencio, ese dolor callado, termina enquistado en la mente y en el alma.

Así que paremos. Dejemos las metas tan altas. Y quitemos velos que nos cubren. Porque la ignorancia provoca miedo. Y las mujeres no somos brujas.

IMG_0609

 

 

 

CARAVANING: UN REGALO PARA MARCO Y CHARLIE

¡Buenas! Esta semana voy un poco liada con el peque y el tiempo se me ha pasado volandoooo. Y, efectivamente, el blog ha quedado a un lado por unas horas. Pero aquí estoy. Con mucha ilusión de hablaros en este post. Un post especial porque es nuevo para toda la familia: ¡nos hemos comprado una caravana!. Y aunque mi ilusión es tunearla al más estilo Pinterest, de momento hemos hecho la primera escapadita con cuatro detalles que le he puesto… y este es el resultado. Es una caravana pequeña, con unas literas a un lado, un baño y cocina en el medio (uno en cada lado, claro) y la mesa-comedor que se convierte en cama de matrimonio. Nos hizo mucha ilusión cogerla porque es de la marca “Jazz”, algo que suena mucho en casa porque mi marido es saxofonista. Así que entendimos que era un mensaje. Un mensaje muy claro.

DSC01399DSC01429DSC01430DSC01431Y el mensaje era fomentar y vivir intensamente eso del “slow family living” o “slow parenting”, porque como ya afirmó Carl Honoré “La vida no es una carrera, es un viaje, un descubrimiento para hacer juntos”. Porque es muy importante tener una actitud de vida que se fundamente en una crianza pausada, una educación calmada que permita a los niños vivir más despacio y disfrutar de cada etapa. Al menos, intentarlo. Para que así,  ellos se sientan más tranquilos, más libres para explorar el mundo a su manera, más seguros.

DSC01560IMG_6278Y es que hemos comprobado que viajar en caravana es estar juntos. Muy juntos. Y hemos pasado tiempo unos con otros. Y el tiempo es importante, tanto la calidad como la cantidad, para entregarnos a ellos sin prisas, hablar con ellos, darles explicaciones, observarles. Bajar a cero el estrés, comer juntos, hablar, reforzar vínculos, jugar a cosas sencillas…

DSC01404DSC01420DSC01438En resumen, casi no hacer nada. Realmente, ¿qué problema hay en pasar tiempo en pausa? Hoy en día, la gente criminaliza los momentos de inactividad o tiempo muerto; necesitan hacer, hacer y hacer más. Y no saben que dedicarse simplemente a pensar, a terrear o a dejar que los rayos de sol te atrapen en una hamaca colgante es un regalo que no se puede pagar.

E ir de camping te permite todo eso. Este fin de semana pasado estuvimos en la Fageda d’en Jordà, en Olot. Un camping en medio del bosque con todas las prestaciones de la naturaleza. Nuestro retoño (y nuestro perrito Charlie) encontraron allí su entorno. Su marco para el desarrollo de la creatividad. Sí, Marco iba descalzo, se ensució, experimentó con texturas nuevas y vivió sensaciones que jamás olvidará. Lo vimos. Nos dimos cuenta que nuestro hijo necesita el entorno natural para impulsar su desarrollo. Creció. Este fin de semana cambiaron cosas en él. A través de esta experiencia ha descubierto lo que es la intuición, la imaginación (si lo hubierais visto haciendo la croqueta en la hierba o haciendo agujeros en la arena…), la creatividad y la libertad. Ha jugado hasta caer rendido y ha probado cosas nuevas (los famosos yogures de la cooperativa de la Fageda).

DSC01432DSC01436DSC01440DSC01544DSC01547DSC01549Conectó con la vida, con él mismo y con nosotros. Pero no sólo él. Estar en medio de la naturaleza hace que todo fluya entre todos. Nos ha ayudado a coger fuerzas y energía. En Olot, bueno en sus bosques de hayas, nos hemos calmado, hemos intentado combatir el estrés (era la primera vez que salíamos en caravana y alguna traba ha habido), hemos paseado, “dormido” y hemos reído. Mucho.

 

 

 

WILD ONE PARTY + Extra

“Iremos lejos. Allí donde los monstruos no tengan miedo. Allí donde tus sueños no sean sueños y las pesadillas no existan. Allí donde se pueda volar sin alas. Allí donde nadie pueda llegar. Allí… ¡ en otra burbuja!”

Hoy en el blog empezamos recuperando la fiesta que hicimos para celebrar el cumple de Marco. Estoy feliz de poder enseñaros el gran trabajo (que creo que hicimos) entre mi marido, mi madre, mi hermana, mi padre y yo… sí, fue una fiesta 100% handmade. Porque me gusta más así y porque siempre sale más económico… De este modo, también te aseguras hacerlo a tu gusto, a tu manera y a tu ritmo. Aunque conlleve un trabajo de semanas y semanas… pero como había leído mucho sobre fiestas Pinterest desde hacía muuuucho tiempo, empecé con todo tres semanas antes y el resultado creo que fue chapó.

Os enseñaré un poco los ambientes, rincones, comida y cositas que hicimos sin enrollarme demasiado… Y aunque yo intenté hacer una súper puesta en escena con Candy Bar, Salty Bar y Drink Bar, la temática salvaje se apoderó de nuestros espacios y quedó algo más unificado.

Sí, la temática de la fiesta era el famoso libro de Allí donde viven los monstruos. Un niño un tanto salvaje que se hace el rey de los monstruos… no porque mi hijo sea malo, pero la puesta en escena en el bosque-selva le va que ni pintada… y me permitió hacer el famoso juego de palabras con el inglés: the wild one party (de wild on – asalvajarse).

Primero de todo, dejamos la puerta de casa abierta, y nada más llegar nuestros invitados se encontraban con un cartel-flecha indicando la dirección de la fiesta. El cartel era reciclado de nuestra boda (que también me encargué yo de hacer tooooda la deco) y un póster con la frase “let the wild rumpus start” o lo que es lo mismo, deja que el lío salvaje empiece. Seguidamente había el cartel donde mi hijo quedaba coronado como rey de la fiesta… y un uno gigante hecho de palitos del bosque (made by mi padre).

Y así, los invitados llegaban a nuestra “cabaña” envuelta de hiedra y otros simulantes a la naturaleza. La pared estaba presidida por un cartel con el título de la fiesta (handmade) y unos pompones verdes. Y debajo había nuestra mesa Candy-Salty-Drink Bar. Estaba cubierta por unos manteles blancos y decorada con una guirnalda que hice con telas y goma eva y una cesta con coronas doradas para todos.

dsc01312-e1518710087871.jpgDSC01316DSC01317DSC01318

DSC01333Intentamos que toda la comida siguiera con la temática y la decoración del a fiesta. Usamos bases de troncos y bases de corcho para presentar los platos. Para ello, hicimos tortillas de patatas, una quiche de verduras, hummus, queso derretido, tostadas y nachos.

También hicimos un poco de pica-pica de toda la vida… aunque un poco más currado! Pusimos palomitas dulces, quicos gigantes, patatas de sabores, palitos de pan, galletitas saladas y mesa de embutidos y quesos. ¡Todo lo casero posible!

Para la sección dulce había donetes oscuros, pastel hecho por mi hermana (es una artista de los postres) con un cake topper hecho por mí (ya se nota…), galletas personalizadas hechas por mi madre y por mí y coca de chicharrones (también hecha por mi madre…) típica de la época. Y toda la mesa tenía detalles con números 1 hechos handmade y citas del libro en inglés.

DSC01374En lo que sería la Drink Bar había limonada y naranjada casera (sí, tenemos limonero y naranjo en casa…) y alguna bebida para adultos… Todo acompañado por mis botellitas de plástico preferidas del mundo mundial y sus pajitas con decoración rústica. Además, puse como elementos decorativos y como recipientes para una mousse de manzana y yogurt natural, unos botecitos de tipo cóctel con un cordel y cucharitas de madera.

DSC01313

DSC01314

Todo lo que pertenece a papelería es de Mi Fiesta de Papel.  Moníssimo, ¿a que sí?

Para finalizar, pusimos un rincón para los más pequeños de la fiesta con juego blando y otros elementos de juego. Decorado con una guirnalda que hice de papel con el logo de la fiesta y unas fotos del mes a mes de mi bebe. También había un rincón de firmas y una Polaroid que rondaba de mano en mano.

7f0f37a0-083f-4461-96f4-8a1071bffcc2wildDSC01322DSC01326

DSC01330

Y esto fue todo. Creo que ya no me he dejado nada más por enseñarnos. ¡Ah! ¡Sí! Mi pequeño llevaba un disfraz del protagonista del cuento, Max, que se lo cosí yo a última hora… total, lo de las coronas no es lo suyo… ¡pero estaba precioso y su vuelta al sol fue muy emotiva!

DSC01309thumbnail_LRG_DSC01369

El Extra de hoy se trata de la carta que ha escrito mi marido a nuestro hijo, en su primer cumpleaños… es en catalán pero es deliciosa. Como él:

“Marco, ja has fet un any. Durant aquest primer any de vida tothom ens ha dit constantment que l’aprofitem, que passa molt ràpid, que no te n’adones i aquesta etapa haurà passat, que ja no seràs un bebè, etc. Jo he fet cas i he intentat viure a fons cada moment que he passat amb tu o a prop teu a fons, concentrat al màxim per així enregistrar-ho ‘a foc’ al meu cervell. Crec que és per aquest motiu que no tinc la sensació que el temps que ha passat fins ara hagi caigut en el no res.

Per altra banda, la immensa felicitat que vam sentir quan vas néixer, els dubtes, la por d’estar a l’alçada, les incerteses, etc. són sentiments que totes les mares i pares vivim, cadascú a la seva manera i vull que sàpigues que tot i la falta d’experiència en molts àmbits sempre hem fet l’esforç més gran de les nostres vides per fer-ho el millor possible.

Tinc un pensament  per explicar-te. Fa algun temps va caure a les meves mans el famós escrit d’A. Tàpies que m’ha fet reflexionar sobre la teva educació en molts moments.

“Mireu l’objecte més senzill. Agafem, per exemple, una vella cadira. Sembla que no sigui res. Però penseu en tot l’univers que ella comprèn: les mans i les suors tallant la fusta que un dia va ser arbre robust, ple d’energia, al mig d’un bosc frondós en unes altes muntanyes, l’amorós treball que la va construir, la il·lusió amb què es va comprar, els cansaments que ha alleujat, qui sap si en grans salons o en pobres menjadors de barriada… Tot, tot participa de la vida i té la seva importància! Fins i tot la més vella cadira porta dintre seu la força inicial d’aquelles sabes que pujaven de la terra, allà als boscos, i que encara serviran per donar escalf el dia que, feta estelles, cremi en alguna llar.” Antoni Tàpies, “El joc de saber mirar”. Cavall Fort, núm 82, Barcelona, gener de 1967.

Amb aquesta mirada és amb la que la teva mare i jo volem que creixis. La mirada que d’alguna manera ha de guiar els teus aprenentatges. La mirada de l’empatia,  de la cultura, dels sentiments, de la il·lusió, de voler conèixer el perquè de les coses i del seu valor humà.

Aquestes línies també van dedicades a la teva mare perquè m’ha obert els ulls en molts aspectes amb el seu esperit implacable, confiant fermament en el que sempre ha cregut que seria el millor per a tu; de no tenir problemes d’anar contra el caràcter dogmàtic de la gent en el moment de seguir algunes maneres de fer que possiblement no compartim. Sempre estudiant les opcions, els beneficis,  els riscos, etc. perquè és la nostra manera de fer. Sempre segurs que el que triarem serà el millor per a tu i pel teu desenvolupament.

Perquè el moment en el que som més feliços és quan agafes un tros de fusta, un tros de cartró… i crees un món sencer al que pocs adults podem arribar. Així que lluitarem sempre perquè la teva creativitat i la teva il·lusió no desapareguin. Vetllarem perquè sempre juguis a ‘saber mirar’. “Perquè tot, tot participa de la vida i té la seva importància!”

Us estimo,

David M.”

CARTA A MI HIJO EN SU PRIMER CUMPLEAÑOS

Hola amor mío,

soy tu mamá. Sí. Ya ha pasado un año. 365 días juntos. Bueno, en realidad son 638 días si contamos desde que te instalaste en mi cuerpo. Y calaste hondo. Muy hondo.

Ha sido el año más intenso, apasionante, vertiginoso y loco de toda mi vida. Y gracias a ti, que me escogiste para ser tu madre. Gracias por ser todas las respuestas a mis preguntas. Y es que me has enseñado a ser mujer. A ser fuerte, a ser valiente, a ser fiera. Sí, esto es lo que más me gusta. Me he convertido en una madre fiera que defiende a capa y espada a su cría. Mi bebe. Que te miro y has dejado de serlo. Parloteas, haces mímica, eres el rey de las caras, comes como si no hubiera un mañana, te relacionas, te haces entender, eres cariñoso pero también eres mi pequeño salvaje, mi perdición, mi locura. Tienes genio, pequeño. Y eso me gusta. Pero a veces cuesta llevarlo…

Todavía recuerdo las primeras horas en el hospital. Ese muñeco peludo y enanito (sí, tu padre dijo que eras muy grande cuando saliste pero en realidad eras una bolita diminuta) que no paraba de moverse. Ya apuntabas maneras. No te dormías, no comías y los pelos de la cabeza se te ponían de punta. Pero para mí eras el ser más especial de toda la historia de la humanidad. No podía creer que dos personas pudieran crear algo así. Y todavía te miro y me lo pregunto. Y todo lo que me habían dicho sobre ser madre (que es muy duro, que ya verás, que si tal que si cual) desaparece. Ha mejorado tanto mi vida que no sé por dónde empezar a medirla. Ser madre, tu madre, es lo más fácil del mundo. Hemos conectado. Hemos intentado entenderte y dejarte ser libre. Y cada día me enamoro más de ese espíritu salvaje tan tuyo. Aunque acabe reventada. Aunque me falte el aliento. Aunque no duerma. Ser tu madre es lo más hermoso y reconfortante que hay.

IMG_0809

Me has cambiado tanto la vida que me parece imposible que sólo haya pasado un año.

Ha sido tan maravilloso verte crecer y acompañarte en cada etapa, que me muero de ganas de seguir descubriendo la vida contigo. Aunque siento una pena profunda porque el tiempo se me va de las manos. Me da miedo no saber gozarlo lo suficiente, que se me pasen los años y sigas creciendo así de rápido, darme cuenta un día de que ya no eres mi bebé y sentir que no lo he aprovechado lo suficiente. Echo de menos esa cosa pequeñita que salió pegada a mí del hospital.

Y hoy, te prometo que voy a estar mucho más presente en tu vida, si cabe, y, que todos los ratos que pasemos juntos los vamos a disfrutar de verdad. Vas a dar tu primera vuelta al sol y no te vamos a soltar la mano.

Feliz cumpleaños, pequeño.

1 any

 

 

PALO ALTO MARKET – FAMILY WELCOME

¡Hola, Hola! He vuelto después de una semana de abandono del blog… pero se me escapó el tiempo detrás del pequeño terremoto… además, estaos preparando la fiesta de su primer cumpleaños (¡sí! ¡dios mío! ¡ya va a hacer 1 año!) y cuando tengo unos minutos de tiempo libre lo dedico a hacer preparativos y a estar con a familia.

Por eso, este pasado sábado 13 de enero hicimos una escapada fugaz a Barcelona. Nosotros vivimos en un pueblo a unos 50 km de la ciudad y a veces visitarla nos supone un plan premeditado… La cuestión es que visitamos por primera vez después de ser padres, Palo Alto Market. Un súper mercadillo vintage-modernillo donde puedes pasear, conocer nuevas marcas de todo tipo, comer (realmente bien), escuchar música, jugar… Como ya lo conocíamos de otras veces que habíamos estado, mi marido me regaló las entradas y así evitas hacer cola para entrar.

IMG_5011

Una vez entras dentro parece que te transportes como a una especie de país de las maravillas de las bloggeras, excéntricos, Pinterest, años 60 y siglo XXV. El lugar es un recinto situado en la Calle dels Pellaires número 30 y es un solar de tipo industrial casi laberíntico, con callejones preciosos, rincones floridos, naves enormes, caminitos secretos…

Aunque el ambiente es muy agradable. Por la mañana hay familias con cochecitos que corren a buscar sitio para sentarse y comer ricamente en el Street Food con Food trucks de todo tipo: , dulces, hamburguesas, butifarras, sushi, ostras, mexicano… y por la tarde, que hay algún que otro concierto en sus galerías, aparecen personajes modernos y estrambóticos vestidos con las mejores galas Pinterest. Yo lo intento pero no acabo de dar el pego…

IMG_5039IMG_5040

IMG_5045

Lo mejor de este mercadillo, para nosotros, es que podemos ir con el cochecito y con nuestro perrito, que se lo pasa muy bien detrás de figuras de animales, arbustos, comida en el suelo… esta edición nos fue como anillo al dedo porque las chicas de Mammaproof-Barcelona tenían un puesto en la Casa Boheme, donde además había todas las marcas para niños (y le compré a Marco, por fin, ropita de BlaClothing… ¡preciosa!), con un espacio preciso para los más pequeños: tipi, césped artificial, libros, juego blando, colores, taller de frutas…

IMG_5017IMG_5018IMG_5026IMG_5027IMG_5035

Y lo más divertido de todo son los puestos desperdigados por todas partes de todo tipo de cosas: comida, música, ropa, muebles, ropa de segunda mano, dulces, cafés, zumos (con photocall incluido)…

IMG_5016IMG_5025IMG_5038

Todo envuelto de un precioso jardín vertical, un poco de solecito y un poco de frío. Pero si queréis pasar un día en un ambiente agradable y en familia, os recomiendo visitarlo.

 

NUESTRO LUGAR FAVORITO

¡Hola! Hoy os quería hablar de un lugar muy especial para nosotros. Y aunque no es un lugar típicamente kids-friendly, para nosotros es el lugar perfecto. Y me refiero a que no por ello no es posible ir con bebés. A veces (o siempre), cuando te conviertes en papá/mamá te repiten que ya nunca vas a hacer lo que antes hacías. Y yo, a estas personas, les digo que se equivocan. Haces las mismas y más.

Por eso, hoy os hablaré de Collioure. Collioure es y será mi lugar. Desde muy joven sentí atracción por esta perla de la costa Bermeja, en la comarca del Rosellón. Es un pueblito pintoresco lleno de historia y cultura y aun recuerdo cuando mi profesora de literatura nos hablaba de este lugar: le brillaban los ojos. Así que mis padres decidieron llevarme. Y me encandilé. Soñé una y otra vez con ese hotelito forrado de glicinas. Me veía paseando lentamente, sumergiéndome con alguien en sus rincones. Y es que hay tantos lugares para ver, tantas historias escondidas a puertas cerradas.

Pero ese primer viaje en coche con mis padres marcaría, realmente, mi vida para siempre. El destino hizo que conociera al que hoy es mi marido. Y allí, en Collioure, hicimos nuestra primera escapada. Era invierno, hacía un frío que te pelabas. El aire cortaba la respiración pero ese ambiente que tiene el pueblo hacían que se te olvidara todo. Estaba viviendo mi pequeño cuento de hadas.

Y no se acabó aquí. Hemos estado cada año. En las mismas fechas. Hemos recordado qué hacíamos o cómo estábamos el año anterior. Hemos descubierto rincones nuevos. Hemos repetido fotos. Y cada año ha sido diferente, pero quizás, mejor que el anterior.

Y es que en Collioure no sólo hicimos nuestra primera escapada romántica… En esa playa, la que recuerdo y recordaré toda la vida, David me pidió que me casara con él. Sí, era pronto. Muy pronto. Y la playa estaba desértica (además era invierno y el frío cortante seguía allí…). Pero nuestro perrito tenía que salir a pasear. Y mientras él correteaba por la playa a sus anchas (bueno, no tan anchas porque estaba rompiendo mi mochila…) me encontré prometida con el único hombre de mi vida.

IMG_0029

El siguiente año fuimos con la inocencia de ir a “fabricar” a nuestro retoño. Pero ya se sabe, ellos llegan cuando quieren… Aunque fue bonito intentar imaginarlo…

También hemos ido el año que sí estaba embarazada. Y finalmente, hemos estado toda la familia. Lo que siempre había soñado. Mi marido, mi perro, mi hijo y yo. En Collioure. Deseaba tanto enseñarle a mi hijo el faro, la pequeña iglesia en la roca, el castillo real al borde del mar, el puerto con sus barcas típicas, las pequeñas playas de guijarros, las terrazas de los cafés, la ciudad vieja con fachadas de colores y el característico campanario con su cúpula rosas, la tumba de Antonio Machado, el mercadillo del domingo, el molino, los jardines… toda esa estampa tan perfectamente bonita que a mí me había ayudado tanto a desaparecer. Aunque hoy, mientras escribo este post, no acabo de ver claro si Collioure me ha servido para perderme y alejarme de los problemas o a encontrarme conmigo misma, con mi yo más profundo. Y descubrir otros deseos que están demasiado lejos de toda realidad.

De todas formas, aconsejo viajar a este lugar en familia. Nos alojamos en un hotel-apartamento precioso, con vistas directas a la playa central, hay cocina, todo lo necesario para los bebés, piscina… Y se llega en un par de horas desde Barcelona. Es un viaje en familia perfecto para descansar, desconectar y disfrutar de unos con otros.

Espero que os haya gustado la propuesta de viajar en familia de hoy, aunque lleve carga sentimental.

Nos vemos la semana que viene, ¡muchas gracias por estar ahí!

 

9 in – 9 out

Esta semana Marco ha cumplido 9 meses. Nueve meses que han pasado volando. O no tan volando… pero cumplimos nueve meses dentro y nueve meses fuera. “In & Out”, como dicen los anglosajones, que de celebrar, lo celebran todo…

Nosotros no hemos hecho una fiesta. Pero sí nos hemos parado a reflexionar cómo han sido estos 18 meses con una nueva personita en nuestras vidas. Mis 39 semanas de embarazo fueron una maravilla… bueno, si hablamos con mi marido dirá que fueron un horror. Vamos paso a paso. Digo que fue un embarazo espléndido y plácido porque de salud no tuve nada… o casi nada. Un par de semanas con nauseas, algún dolorcillo al final del embarazo (que a día de hoy y hablando con otras embarazadas me he dado cuenta que era ciática y que soy una temeraria porque no paré a reposar ni un instante), encías perfectas, pelo perfecto, piernas nada hinchadas, sueño profundo y una lista de cosas buenas infinita.

Ahora viene la parte mala. La que vivió de cerca mi marido. Y es que nos costó un infierno conseguir que me quedara embarazada. No nos costó tiempo de espera ni de incertidumbre sobre si había algún problema pero sí vivimos dos pérdidas. Dos horribles e implacables pérdidas. Y esto hizo que a la tercera, a la vencida, yo no tuviera nada claro. Las primeras semanas (bueno, y las del medio y las del final…) todo eran llantos, tembleques, taquicardias porque pensaba que lo volvería a perder. Y no fue así. Pasaron los meses, lo vimos en las ecografías, lloramos con su latido, reímos con sus movimientos (que también costaron de llegar…) y alucinamos con su nacimiento.

Y aquí cambió todo. Y también todo superó lo que me habían explicado acerca de la maternidad. No tuve un puerperio duro. No tuve subida de hormonas  negativas, no tuve depresión postparto. Nada. Sólo tenía a mi nueva y pequeña familia. Y no quería nada más.

Las primeras semanas fueron duras. Bastante. Nuestro pequeño no dormía, vomitaba todo lo que comía, era un “espeluchao”. Y no me avergüenza admitir que estos primeros días (y meses) fueron duros. No sabíamos si lo estábamos haciendo bien o no y nuestro bebé sólo quería estar en brazos. No le gustaba el carrito, no le gustaba el moisés, no le gustaba estar solo. Y hubo días (todavía hay alguno…) agotadores. Pero por nada, por nada del mundo, cambiaría esto. Despertarme y tener a mi bebé al lado. Con mi marido.

¡Ay, mi marido! Si no hubiera sido por él, no hubiera avanzado nunca. Tuve la suerte de tenerlo a mi lado durante unos cuantos meses y la adaptación la hicimos juntos. Nuestro bebé pudo estar con su padre, dormir con él, bañarse con él…  Y esta situación nos permitió que el tiempo se detuviera. Y disfrutamos cada segundo con nuestro pequeño. Nuestros horarios son bastante perfectos y podemos estar con él en todo momento. Y aunque sea un bebé que exprime, no nos quejaremos nunca de los jamases. Y sí, ha habido momentos duros entre nosotros, pero también ha habido momentos maravillosos que han hecho más fuerte nuestra unión. Hemos crecido como personas y como pareja. Y lo que más deseamos es cogernos de la mano los tres (bueno, y nuestro perro Charlie) y acompañarnos siempre.

DSC01118Sí, Marco es un bebé que no lo podemos dejar solo. Es muy sensible, le cuesta horrores dormir, come mucho, no para de jugar… pero tampoco para de reír, reptar, moverse frenéticamente de un lado para otro, hacer el indio… es explosivo y 100% salvaje. Pero en el fondo es un bebé, como casi todos, con una demanda elevada, una energía desbordante y un temperamento muy intenso, y nosotros somos una familia consciente que adoramos darle todo nuestro cariño sea la hora que sea y por muy cansados que estemos.

Somos muy afortunados de poder estar a su lado. Aunque nuestro esfuerzo requiere. Yo no cambiaría nada de mi vida por la experiencia de ser mamá a tiempo completo. La maternidad ha superado todas mis expectativas, pero no a peor. Una vez alguien me dijo que tener un hijo estaba sobrevalorado. Hoy, después de 9 meses con un bebé, puedo decir que no, que todo lo contrario. La maternidad está sumamente infravalorada. Es mucho más intensa y bonita de lo que te explican.